En la boca del lobo
Si algo me ha parecido atrayente
en esta película además de su extraño tráiler y su bizarro poster, es la manera
en que fue filmada. “Escape from tomorrow” o mejor conocida como “la inesperada
película filmada en secreto en Disneyland” nos intenta mostrar el mundo Disney
de una manera sombría e intrigante. Al parecer al director no se le vino mejor
idea que filmarla sin autorización alguna en Disneyland, lo cual personalmente
creo que, siendo un imperio multimillonario hacer algo así conlleva muchos
riesgo, por lo tanto, admiro el riesgo que se tomó Randy Moore. Aunque
personalmente de secreto debió tener poco, porque si algo muestra tanto la peli
como los comerciales, es que en Disneyland se atiborra de millones de personas,
lo cual obviamente no da la posibilidad o facilidad de reconocer cuando alguien
se está mandando una cagada a tus espaldas (y ni hablar de si perdes a tu hijo,
te la debes querer volar) A pesar de mostrar un mensaje algo anti-Disney, la película
que se preparaba a ser denunciada (pues si se fijan bien, el poster la anuncia
como “This film is not yet rated” *este film aún no está censurado*) no recibió
queja alguna, y esto se debe a dos razones: uno, Disney tiene muchísimo dinero,
ganarle una denuncia a un director independiente no les generará mas ganancias.
Dos (y de hecho la desición más inteligente) para no darle fama a la película.
Muchas grandes empresas o gente reconocida que denuncia a alguien independiente
siempre logra el objetivo contrario, que es darle fama a lo que se suponía que
debía censurarse (Algo pasó con Don Campanela, bastardeando a la piratería por
Twitter, ahora medio mundo se está descargando el Pop Corn Time)
Ok, muy linda la filmación,
intrigante y todo…ahora ¿y la película? ¿Qué tal la película? Sinceramente,
algo confusa. El mensaje es claro, pero la película es confusa.
Protagonizada por un pobre hombre
que es avisado por celular que fue despedido y debe pasar su último día de
vacaciones en Disneyland, la película tambalea en lo real y lo irreal. La película
dura una hora y media y debo decir que una vez pasada una hora (exacta) saqué
la conclusión de que el tráiler prometía más de lo que la película mostraba. El
tráiler prometía delirio total, pero la película no sobrepasaba lo raro (algún que
otro delirio mínimo, pero nada que fuera real). A pesar de esta fascinación
preconcebida por el tráiler, la película estaba muy interesante. Desde los
niños caprichosos y malcriados, la esposa insoportable (que me dieron unas
ganas de estrangularla con un cinto) más una pequeña piscas de alucinaciones
mentales, nos muestran como el padre de familia experimenta el peor día de su
vida en el lugar que se supone que debería ser el “más feliz del mundo”. Hasta
este punto la trama intrigaba (inclusive con las misteriosas chicas francesas),
además de que mostraba un mensaje muy claro: Disney no es más que una ilusión
falsa, y los problemas y las cosas malas pasan en cualquier parte del mundo,
inclusive en Disneyland. A este punto, la película venía bien…hasta los 20
minutos más inesperados del film.
Repentinamente unos guardias
raptan al protagonista, y durante 20 minutos el espectador es testigo de cómo
la película pierde completamente el rumbo que tenía y pasa a ser delirio total,
un delirio que ni siquiera entendí si era falso o verdadero. El tráiler me preparó para que la película entera fuera
delirio, no para que lo fueran los últimos minutos de metraje, cuando yo ya me
había acostumbrado a que era una película común y corriente. El lavado de
cerebro en la esfera Epcot, la mujer con el medallón mágico (que si bien antes apareció
en el metraje, no parecía tener relevancia alguna, más que mostrar un delirio
mental de parte del protagonista), todo eso en solo 20 minutos que te dejan con
una expresión de WTF en el rostro.
A estas alturas estuve a punto de
dejar de ver la película. El nuevo e inesperado rumbo que había tomado no me
estaba gustando. Era interesante, pero desencajaba totalmente con el resto de
lo que había visto. Entonces apareció la última escena, la escena de la “gripe
de gato”. Debo decir que fue una escena algo delirante, pero a mi opinión personal
bastante tétrica, a un punto en que se me van las ganas de ir a Disneyland. La película
concluye trágicamente con la escena de la gripe de gato, y si bien fue algo
bizarra, logró retomar el mensaje de que las cosas malas pasan en todos lados.

Después de finalizar la peli y
pensar un poco, llegué a la conclusión de que si bien los 20 minutos delirantes
desencajan un poco, inevitablemente se tornan necesarios para el mensaje de la película.
La película mostró con las partes realistas la intención de mostrar que no
serás feliz solo por ir a un lugar que pretende ser feliz y las partes
surrealistas son las que tal vez Disney podría haber denunciado, pues esas
partes muestran la pérdida del sentido común a la fantasía, de cómo Disney
promete una tierra soñada y como la gente que busca la felicidad se intenta
inundar en ese mundo, intentando negar la crueldad que muestra a veces el mundo
real. Las escenas surrealistas nos muestran que Disney no es real, y la película
entera reforzará eso, metiendo la cruel realidad dentro del mundo mágico.
En conclusión, si bien la peli
pierde el rumbo, esta pérdida de rumbo tiene su significado, y todo al final
termina siendo perfectamente equilibrado, para darnos un mensaje entendible y
tal vez algo cruel (especialmente la escena final, que si bien es tétrica, nos
da un gran significado). En la película pareciera que Disney hasta en lo
trágico intenta pretender un mundo de felicidad, y ese mensaje queda muy
plasmado en la película. No es la mejor peli del año, pero si tienen la
paciencia suficiente para analizarla de un buen ángulo, les gustará el film tanto
como yo.
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